La biblioteca Font de la Mina acoge estos días la exposición I Love La Mina que muestra precisamente la estima de la gente por su barrio. El territorio familiar y propio que da identidad y sentido de pertenencia. Se trata de un proyecto de largo recorrido, iniciado en 2015, que ahora forma también parte del Festival Fotografía Documental de Barcelona, ​​DOCfield. Se puede visitar hasta el sábado 8 de diciembre.

 

En enero de 2015 de la mano del proyecto Espacios Zombi de Identidad llegó al barrio la propuesta de distribuir 1.500 pegatinas con el universal logo del corazón rojo que a finales del 70, Milton Glaser, creó para la ciudad de Nueva York y que hizo fortuna en muchas otras ciudades, entre ellas Barcelona, ​​como símbolo de ciudad cosmopolita orgullosa de su imagen en el mundo. La propuesta para la Mina era provocadora. El equipo que la pone en marcha, Jordi Garet, Chiara De Marco, Gaspar Maza, Daniel Ramírez, Toni Sangrà y Jordi Lafon, tiene la mirada puesta en lo que llaman "espacios zombi". Zonas urbanas que "por confluencia de varias circunstancias complejas y no siempre relacionadas entre sí, determinan un paisaje desencajado". Puede haber -explican- sobreacumulación de intereses públicos y privados, proyectos que se solapan, que se comen unos a otros. Es un espacio fragmentado. Un lugar que revive a pesar de los múltiples intentos de prefigurarse el. Donde se combinan lógicas especulativas, replicación de modelos mal adaptados, obras inacabadas por las crisis, ingredientes de desconexión, flujos migratorios y la aparición de nuevas actividades. Todo esto define los espacios zombies, y también de que son espacios vivos, donde laten almas diversas que construyen identidad por su voluntad de ser.

 

Se trata de una exposición colectiva que cuenta con la participación del proyecto intermedia desdelamina.net del PES La Mina-Salesianos Sant Jordi, Isma Montfort, Ester Molera y Carol Rodríguez. La proclama I Love La Mina como concepto y bajo la forma concreta de un pequeño adhesivo comparte y constata públicamente aspectos y sentimientos positivos "de un barrio de capas, vivencias y estigmas diferentes", según sus creadores. Las pegatinas se fueron esparciendo por el barrio y fuera de él. Alguien iba de viaje, se lo llevaba, y la colocaba en un contexto diferente y le hacía una fotografía. La Mina está en el imaginario social, tanto por los que la conocen como los que no. Todo el mundo tiene opinión por conocimiento o por lo que se cuenta de ella. Las fotografías, las miradas, las actitudes que muestra la exposición hablan de una Mina de gente que se la siente suya y la reivindica. Por eso I love La Mina forma parte del DOCfield que en la edición de este año habla de Amor, de los efectos del afecto. Hablar "sobre el amor sin caer en la vertiente romántica más pura, como excusa para explorar las relaciones y el origen de los vínculos entre las personas (...)" y los espacios. La exposición que se puede visitar en la biblioteca del barrio forma parte de las 23 propuestas del festival DOCfield.

Auca contra el Maltrato
Explorar al mismo tiempo el Auca contra el Maltrato fruto del trabajo de reflexión y sensibilización que han haciendo estos días entidades del Proyecto Educativo del barrio de la Mina (pebMINA) sobre la violencia machista. Una actividad colectiva organizada por su Comisión de Educación Social y Ocio, con motivo de la conmemoración del Día internacional contra el maltrato por cuestiones de género. El jueves pasado se hizo una marcha ciudadana por las calles del barrio para denunciar esta lacra social que terminó en el Espacio Cultural con la creación del Auca. Cada entidad presentó su trabajo plasmado en una pieza de esta historieta, consistente en una ilustración y un pareado.

 

 

Consorcio del barrio de la Mina