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El edificio de l'Espai Cultural Font de la Mina, obra del estudio Soldevila Arquitectos, recibe una mención especial a la XI Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo en la categoría de investigación. Alfons Soldevila y David Soldevila, padre e hijo, respectivamente, han visto seleccionados varios de sus proyectos en esta Bienal, y entre los finalistas la biblioteca y centro cultural que se ha construido en el barrio de la Mina dentro del Pla de Transformació que ejecuta el Consorcio.

 

 

El proyecto de l'Espai Cultural Font de la Mina se planteó de entrada por el Consorcio como una obra emblemática del profundo cambio que ha transformado la fisonomía del barrio. La propuesta de Soldevila Arquitectos ya ganó inicialmente el concurso de propuestas arquitectónicas para la construcción de un equipamiento cultural emplazado en el antiguo Centro cívico de la Mina y con el requisito de integrar en el nuevo edificio una intervención anterior de los arquitectos Carme Pinós y Enric Miralles, catalogada como bien patrimonial por el Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs. El equipamiento cultural fue inaugurado el mes de junio de 2009 y desde entonces se ha convertido en el centro de la actividad sociocultural de la nueva Mina, contribuyendo al objetivo primero del Pla de transformació: la normalización de este barrio de Sant Adrià de Besòs, equiparable a cualquier otro del país.

El valor de la investigación

Según valora el jurado refiriéndose al sello imprimido a los proyectos de la firma Soldevila “todos son testigo de una intensa y paciente tarea de investigación desarrollada a lo largo de los últimos cuarenta años sobre materiales, opciones constructivas y modelos estructurales, con una rotunda búsqueda de simplicidad y honestidad constructiva” y concretamente en cuanto al equipamiento del barrio de la Mina se dice“ la biblioteca respeta una estructura previa (la obra de los arquitectos Miralles y Pinós) y la complementa, utilizando la singularidad estructural de los grandes voladizos como rotunda expresión del carácter representativo de un equipamiento levantado en uno de los barrios anteriormente más conflictivos de Barcelona (en realidad Sant Adrià de Besòs). Y continúa reconociendo que “cada una de las decisiones sobre modulación, sistema estructural o materiales adecuados para una ágil puesta en obra, se superponen con una aparente sencillez y natural coherencia deudora de este esfuerzo acumulado”.

La Bienal de este año, con la decisión del jurado tomada a principios de este mes de abril, ha contado con 750 obras presentadas, de las cuales 231 pasaron la primera selección. De estas, 100 fueron declaradas prefinalistas y sólo 40 llegaron a la final. El jurado otorgó premios para cinco categorías: Arquitectura, Urbanismo, Investigación, HPO (Vivienda de Protección Oficial) y Arquitecto Joven. Precisamente, a la categoría de Investigación los miembros del jurado decidieron dar el premio ex-aequo (compartido) a dos proyectos catalanes, el edificio Media-TIC de Barcelona y al Plan Territorial de Vivienda de Cataluña. Y, todavía en la misma categoría, dos menciones especiales, la de los arquitectos Soldevila por el equipamiento del Pla de Transformació de la Mina y al programa “Esto no se un solar” de Zaragoza.

Exponente del buen nivel de la arquitectura

Además de los premios a las cinco categorías establecidas y de las menciones, el jurado también decidió otorgar reconocimientos a tres proyectos de arquitectura y uno de urbanismo. En el acta del jurado se refleja la dificultad para otorgar los premios un golpe hecha la selección final. De hecho, entre el jurado, el arquitecto Lluís Clotet, consideró la posibilidad de no tener que llegar a los premios individuales mediante votación, puesto que según explica, además, de tratarse de obras incomparables entre si, “todas (las obras) tienen en común una gran calidad y como no podía ser de otra manera responden a diferentes programas, a diferentes recursos, a diferentes paisajes y también a diferentes estrategias personales para afrontarlos”. Por lo tanto, Clotet, destaca que en conjunto la selección de los cuarenta finalistas “es una muestra acertada del buen nivel y de la gran variedad de la arquitectura hecha en España durante los últimos dos años”.

Consorcio del barrio de la Mina