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Estamos en la recta final de la XVIII Semana Cultural donde cabe destacar que este año ha sido el marco que ha acogido una jornada de salud comunitaria que ha reunido un centenar de profesionales de la medicina, este miércoles, coincidiendo con el día de la Muestra de entidades que es uno de los actos centrales de la semana.

 

Esta tarde hay una charla de prevención medioambiental "Contaminación: Tierra-Aire-Agua" en el Espacio Cultural Fuente de la Mina (c / Ponent, 21) a partir de las cinco. La clausura la pondrá la cena comunitario que cada año reúne el conjunto de entidades y asociaciones, vecinos y vecinas, los profesionales que trabajan en el barrio y los representantes de las instituciones, que tendrá lugar en la sala Pinós-Miralles del mismo espacio. La semana cultural que la Mina celebra a finales del mes de mayo cuenta con una programación que conjuga la celebración y el encuentro con la reivindicación, el debate y la reflexión sobre temas como la misma salud comunitaria y medioambiental o la educación, el civismo y la interculturalidad.

  

El lunes, los actos comenzaron con el testimonio de cuatro de las mujeres que forman parte de la recientemente renovada junta de la Asociación de Comerciantes, que hablaron de las dificultades personales que tienen como trabajadoras autónomas al frente de sus negocios para compaginar- con su papel de madres. Todas ellas denunciaban las renuncias que han tenido que hacer a menudo, teniendo que poner las exigencias del trabajo por delante del cuidado a los hijos e hijas. Reivindicaron mejores coberturas, garantías y ayudas para, al menos, cuando las criaturas son pequeñas poder dedicarles más tiempo y atención. Todas ellas se han salido a base de grandes esfuerzos y sacrificando horas de sueño. Luego, tuvimos la actuación de lujo de la compañía retahila Ballet que dirigen Olga Ponce y Moisés Ramos, que presentaron nueve bailes de danza española y flamenco que incorporan diversidad de estilos artísticos en sus coreografías.

  

Coincidiendo con el Día Internacional de Juego, que es una celebración incorporada al calendario de actos comunitarios de la Mina, martes, las entidades del ocio socioeducativo que trabajan con niños, jóvenes y familias, se reunieron en el parque del Besòs donde había organizado un montón de actividades, juegos y talleres en torno al tema central del respeto a la naturaleza. Más tarde, en el Espacio Cultural se inauguró la muestra de fotografías "Cómo se construyen los barrios para eliminar el chabolismo" que se podrá visitar a lo largo de las próximas semanas. El miércoles fue el día de la Muestra de entidades que desde que se inauguró hace poco más de un año la plaza Maria Àngels Rosell ante el CAP, se organiza en este punto céntrico del barrio. La Muestra es una oportunidad para la comunidad del barrio para el encuentro, el intercambio y el compartir.

  

Testigo vivo de la Mina agrícola
Al igual como lo fue la mañana de puertas abiertas del huerto comunitario, ayer jueves, que este año ha sido muy especial al poder contar con el testimonio vivo de la memoria histórica de la Mina agrícola. La Consuelo Hernández y Antonio Sabadell de 96 y 78 años, respectivamente, vivían en la Mina cuando todo eran campos de cultivo, mucho antes que a finales de los años sesenta se empezaran a construir los bloques de pisos. En aquella época la vida era muy diferente y ligada a la tierra. La Consuelo, nacida en el barrio del Paralelo de Barcelona en 1923, vivía en una casa en el punto donde hoy está el cruce entre las calles Neus Catalán y Ramon Llull. Allí se trasladó la familia cuando ella tenía unos siete años. Su padre, ferroviario de profesión, trabajaba de guardagujas, y el resto del tiempo se dedicaba al huerto que cuidaba junto a la casa. Y, allí vivieron hasta que fueron expropiados en pleno franquismo sin compensación y obligados a pagar el piso donde aún vive ahora en la calle Occidente de la Mina. Antonio Sabadell, nacido en 1940, pertenece a la cuarta generación de una familia campesina que, proveniente de la ciudad de Horta, compró una antigua fábrica de tintes, Can Có, que convirtieron en masía con campos de verdura y hortaliza que se extendían alrededor de la masía y un de trigo que tenían alquilado en el barrio Besòs. Él explicó la dureza de los trabajos del campo, especialmente, para un muchacho como él que de pequeño ya ayudaba y que desde los 14 años fue su trabajo, hasta que también los expropiaron todos los campos, aunque en su caso pudieron conservar la casa y pusieron un supermercado. Hasta, que hace 12 años Can Có fue derribado por exigencias de la transformación urbanística del barrio y se trasladaron al barrio de San Martín.

 

Jueves también se presentaron los primeros resultados y conclusiones del proyecto de diagnóstico de salud del barrio que se ha elaborado con la participación de particulares y profesionales de la Mina. Y por la tarde se estrenó en el aula magna del campus de la Universidad Politécnica, la película "La letra participando entra" que recoge testimonios de muchas personas de la Mina.

Consorcio del barrio de la Mina